Impresión 3D ¿solo es un hobby?

3D

R2-D2, WALL·E, C-3PO, Johnny 5, Bender, todos ellos tienen algo en común, supongo que ya lo habrás adivinado… ¡son robots! y sinceramente no sé porque desde que tengo uso de razón me han atraído tanto. Se suele decir que la infancia marca un poco lo que seremos en un futuro o al menos nos predispone a ello y dado mi amor por la robótica, a mis conocidos no les cabía la menor duda de que acabaría estudiando algo relacionado con ese ámbito y trabajando en una empresa como GMV, donde desarrollar mis inquietudes tecnológicas. GMV sería una empresa perfecta debido a sus inversiones en exploración robótica, los proyectos con misiones a la luna y a Marte o los proyectos en sistemas autónomos. Y sin adelantar acontecimientos, os diré que GMV también cuenta con impresoras 3D para poder hacer uso de la tecnología aditiva en la parte de prototipado, pero de las impresoras 3D hablaré más adelante.

Fue en el primer año de carrera donde tuve lo que se podría decir como un amor a primera vista tecnológico. Recorriendo los recovecos de la universidad, corriendo de laboratorio en laboratorio, me encontré con unas máquinas que parecían escupir plástico y gracias a ello construir ciertos objetos. Entonces no lo sabía pero ese instante sería mi primer contacto con una impresora 3D y con la tecnología aditiva. La verdad que no sabía muy bien que era una impresora 3D, ni lo que costaría hacerla, ni mucho menos lo que era la tecnología aditiva en la que se basan pero de lo que si estaba seguro es que sin lugar a dudas tendría una.

Me puse en contacto con las personas que llevaban las impresoras 3D y me ayudaron a construir lo que sería mi primera impresora 3D… Y desde entonces ya he llegado a tener más de tres! En aquel momento hacerse con una de ellas era difícil y caro, ya que muchos de los materiales había que pedirlos fuera del país. Para aquellos que no estén familiarizados con las impresoras 3D, el funcionamiento es muy sencillo: Un filamento de plástico que se encuentra bobinado pasa a través de una resistencia que lo funde y va depositando capa por capa hasta formar el modelo real. Para formar este modelo real, se ha de seguir un patrón, el cual se crea a través de un programa cuya misión es dividir en capas el objeto a imprimir.

Estaba maravillado con la impresión 3D. Podía imaginar lo que quisiera y simplemente a través de un diseño CAD en 3D, lo podía imprimir. Era muy sencillo e incluso no tenía ni que diseñar los objetos, puesto que ya existían muchos de ellos realizados por otras personas de la comunidad que subían a ciertas plataformas online. Al principio como podréis imaginar solo se me ocurrían cosas tan útiles como pueden ser un perchero o una figurita de acción. Sin embargo, no paraba de darle vueltas a la cabeza pensando cómo podría sacarle más utilidad y provecho a la misma.

No fue hasta mucho más adelante y tras tener otras impresoras 3D cuando esta solución apareció de la noche a la mañana. Viendo las redes sociales apareció el proyecto de AYÚDAME 3D. AYÚDAME 3D es un proyecto mediante el cual se crean y entregan prótesis de brazos impresos en 3D, denominados trésdesis, de manera gratuita a personas con discapacidad. Estas trésdesis son brazos impresos en 3D que permiten cierta movilidad prensil gracias a la articulación que tenga la persona a la que va dirigida la misma, ya sea la muñeca, el codo o el hombro. Esta organización se encarga de recopilar los datos de las personas que necesitan una prótesis, analizan la trésdesis que precisan y se ponen en contacto para que alguna de las personas de la asociación, a las que denominan HELPERS3D, pueda encargarse de imprimir,  montar y empaquetar la misma para enviarla a su destinatario final.

Es muy emocionante ver como con una impresora 3D, unas cuantas horas de impresión y montaje se puede dibujar una sonrisa en una persona sin recursos y que no se puede permitir una prótesis debido a que muchas de las personas a las que van dirigidas las mismas son residentes en países del tercer mundo.

AYÚDAME3D se inició realizando trésdesis para personas necesitadas, pero hoy en día ha expandido su ayuda aportando mascarillas a los sanitarios durante la pandemia (donde GMV también aporto su granito de arena cediéndonos algunos materiales para poder llevarlas a cabo) o colaborando con hospitales en la creación de chembox. Las chembox son cajas decoradas con personajes infantiles (STAR WARS, Frozen, Spiderman, etc), preparadas para albergar en su interior las bolsas de quimioterapia en el tratamiento en niños, con el objetivo de hacer más llevadero el mismo y su estancia en el hospital.

AYÚDAME3D no ha parado de crecer durante estos años y este año han creado una nueva plataforma para poder organizar de mejor manera al equipo de HELPERS3D y agilizar los trámites para que la ayuda llegue a las máximas personas posibles.

Es un orgullo y un placer poder contribuir a hacer de este mundo un lugar mejor a través de una herramienta como es la impresora 3D que en un principio iba destinada a ser utilizada solo como hobby. Gracias a asociaciones como AYÚDAME3D, empresas como GMV y a la colaboración de cientos de personas con inquietudes, no solo tecnológicas sino también humanas, podremos llegar a hacerlo realidad. Espero seguir durante muchos más años exprimiendo mis impresoras 3D y embargarme en nuevas aventuras, aportando mi granito de arena para hacer la vida de algunas personas algo más feliz. Ya solo me queda preguntar… ¿Cuál será la siguiente aventura 3D en la que embarcarse?

Autor: Rafael Leor

 

 

 

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